domingo, 3 de abril de 2011

¡DIOS MIO, DAME PACIENCIA, PERO DÁMELA YA! .



La impaciencia no es otra cosa que una resistencia a aprender y, todo aprendizaje requiere de un proceso, tiempo, esfuerzo personal y mucha práctica
Recuerdo una historia que leí, que contaba que:

Un hombre iba caminando por el campo, aburrido, sin nada qué hacer. De pronto, encontró un capullo de mariposa y decidió llevárselo a casa para entretenerse viendo cómo nacía. Tras veinte minutos observando la crisálida, empezó a observar cómo la mariposa luchaba para poder salir a través de un minúsculo orificio.

El hombre estaba realmente ansioso. Nunca había visto nacer una mariposa. Sin embargo, pasaron las horas y allí no ocurría nada. El cuerpo del insecto era muy grande, y el agujero, demasiado pequeño. Impaciente, el hombre decidió echarle una mano. Cogió las tijeras y, tras hacer un corte en la crisálida, la mariposa logró salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.

Satisfecho de sí mismo, el hombre quedó mirando a la mariposa. Tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, frágiles y arrugadas. El hombre se quedó a su lado, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y deshinchara, que sus alas crecieran y se desplegaran. Estaba nervioso por verla volar.

Sin embargo, debido a su ignorancia, disfrazada de bondad, aquel hombre impidió que la limitación de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: estimular la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Su impaciencia provocó que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.

En algunas ocasiones, podemos encontrarnos con ayudas externas, que dependiendo del uso que hagamos de ellas, nos pueden perjudicar. Somos nosotros mismos quien debemos hacer el esfuerzo por llevarlas a la práctica, siguiendo cada paso. No hay atajos buenos sin trabajo.

El trader con éxito es paciente. Es observador, controla su emoción y compostura. Pero, a la vez, está listo para actuar en cuanto se presenta la oportunidad.

Es importante permanecer inactivo hasta que aparezcan las señales que previamente tenemos marcadas. No nos exasperemos si no llega la señal, porque la señal llegará.

Puede ocurrir que en horas, incluso días, no hayamos tenido un buen indicador para entrar en el mercado, pero esto no nos debe llevar a hacer operaciones para “no aburrirme” o para “ganar algo”. Es fundamental tener paciencia y control hasta que llegue el momento adecuado.

Resulta primordial no caer en el engaño del ¡AHORA! Por lo general, los traders quieren ganar ¡ahora! Los resultados deben mostrarse ¡ahora!, en la operación que tenemos delante de nosotros. Concedemos demasiada importancia al presente en los gráficos del mercado, nos permitimos imaginar entradas marginales como muy buenas, y entradas buenas como excelentes, con tal de satisfacer nuestra necesidad de operar ¡ahora!

Y ¿qué podemos hacer mientras esperamos? Analiza lo que ha sucedido hasta el momento, repasa tus reglas, interpreta lo que están tratando de comunicar los gráficos, anota tus observaciones, anota tus operaciones, comenta con alguien, etc. Trata de hacer cosas que te mantengan concentrado en el mercado, pero no hipnotizado por el mismo. No veas las velas formarse como si estuvieras viendo la hierba crecer. Esto puede tener un efecto perjudicial en tus operaciones.

Otro error en el que podemos caer es esforzarnos demasiado por ser pacientes. La paciencia debe ser algo suave, natural. No debemos hacer un gran esfuerzo emocional, no es una prueba de fuerza de voluntad. Algunos traders al intentar ser pacientes van acumulando una carga emocional con cada barra que pasa en el gráfico, y como una olla van acumulando la presión hasta que se sienten explotar. Sienten que toda su PACIENCIA no ha sido recompensada. Tenemos que buscar el sentirnos igual en la última barra del día, que en la primera. Debemos sentirnos neutrales. La paciencia debe tener calma y tranquilidad.

No podemos asignar a la paciencia un papel secundario, es una de las protagonistas de nuestra estrategia. Como dice un proverbio chino:”El tiempo abre todas las puertas a aquel que sabe esperar”.

En el próximo artículo expondremos la primera de las técnicas de control de la activación. Entre otras muchas de sus utilidades, cuando la dominemos, nos ayudará a conseguir ser más pacientes.